jueves, noviembre 17, 2005

A RAS DEL AIRE

a
a
En tardes como éstas imagino
mis manos crecientes sobre el cuerpo
rosado. Vastos
montes y ligeras ensenadas
de silencio hacen que el mirar trepe
como una araña sobre su oscura
pierna, oculta
entre neopreno desgastado.
Es tu piel como una hoja errante.
Es mi piel, arena insomne en donde
mueren cien olas, como cien plumas,
dejando huellas de espuma, y estelas
de caracoles.
En tardes como
éstas el tiempo
se detiene, en el mundo dejan
de morir sueños inverosímiles
y desconocidos: las palabras,
-por todo o en parte-
son clavos permanentes...las manos
se mantienen
así, estériles,
a ras del aire.