lunes, noviembre 13, 2006

O tal vez



Como uvas heridas
se desangran de las calles
luciérnagas de barro
que iluminan la noche.
Uno ya se va cansando
de cenar tostadas.

Nos habita
la encrucijada violenta
de cada vida que habitamos.
Las faltas, también,
ocupan su lugar
y nos invaden.

“Entonces navegar se hace preciso”

Sé que te gusta mirar

las rayas de la carretera

cuando piensas

que quizá no esté conduciendo

esta bicicleta envenenada,

esta soledad anónima

que nos abruma

en otra soledad

al menos conocida.

En las profundidades de la memoria
siempre hay que tocar el timbre varias veces.

Esta vez me tocará rodar las es
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaca
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaale
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaras

... o puede que elija saltar por la ventana.

miércoles, abril 26, 2006

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Alégrate
por mí
por ti
por ambos
porque
ahora
es el
momento
de reír
de decir
lo que
pensamos
como lo
pensamos
así sin
palabras
Alégrate
por mí
por ti
por todos
porque
somos
y somos
así
y nacimos
aquí
Porque
puedes
reír
porque
puedes
decir
lo que
te
apetezca
ahora
que
es el
momento de subir
arriba o de
seguir
baja-
ndo
.

viernes, marzo 31, 2006

Como acostumbras



Vete ahora.
Huye, como acostumbras


a hacer


cuando no encajamos
el uno con el otro.
Pero después, después
vuelve,iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiia completar
el ciclo del silencio,
a despoblar la sombra
de sabernos sin vuelta,
a susurrar este último adiós
que repetimos sin creencia.

Vete ahora si quieres.
Pero no vuelvas. Hoy

tengo los piescansados de pisar
a nuestro amor y sus recuerdos.

miércoles, marzo 29, 2006

como una sombra



Reincido en el crimen de besarte.
Y dejo que tan sólo mis labios
existan entre nosotros dos,

como una barrera.

-Pero ahora que lo pienso-
si no hubieras sido tan hermosa,
seguramente,
no reincidiría
en perseguirte con la mirada
para formar mi deseo.
Para imaginar tu cuerpo,
para dejar en ti mi corazón
contigo, como una sombra.

miércoles, febrero 15, 2006

Calle Gonzalo Gallas



En la calle camareros alterados
por jóvenes impacientes,
vendedores ambulantes que descienden
de tierras ignotas y lejanas.
Cada dos bares
una fotocopiadora,
y en sus puertas estudiantes hambrientos
y zagales que pasan
de limpiar botas.
Para ellos la Universidad
no ha terminado todavía
su impecable labor
de dejar
las tiendas
y las calles
incompletas
y vacías.
De vez en cuando
atrevidos pájaros
resurgen de entre los olvidados
robles
y recogen
los restos de los pobres
aún más pobres
-que no se conforman
con las sobras
de otros hombres-
y de los hambrientos
tan solo de apetito.
Yo trato de pasar inadvertido
mientras me adueño
de un periódico
y corro
calle arriba
como un pequeño pájaro
sin nombre
que se escapa de sus vidas.